EL GUSTO VALENCIANO POR LA SÁTIRA.

18.03.2016 17:14

                

                En vísperas del diecinueve de marzo, las fallas ocupan su sitial en numerosas calles y plazas de la ciudad de Valencia y de su territorio, a la espera de ser quemadas para cumplir el ritual de renovación creadora de todos los años. A sus vivos colores e imágenes variopintas se une su deliciosa carga crítica, su quintaesencia para algunos.

                Sostenía el padre Mariana que de todos los españoles los valencianos eran los más acres de humor. El gusto por el sarcasmo y la broma parece una característica valenciana que el historiador no siempre puede fechar con precisión, aunque del último tercio del siglo XV dataría una escuela satírica valenciana.

                Hoy en día muchos estudiosos no comparten la opinión del maestro Milà i Fontanals sobre la existencia de tal escuela. Alrededor del clérigo, originario de Penáguila, Bernat Fenollar se agruparon una serie de poetas y de aficionados a la literatura. Muchos de ellos eran caballeros, notarios y médicos con inquietudes culturales.

                En este grupo se compusieron varios poemas entre varias personas, como si de un diálogo se tratara. Sus preferencias se orientaron hacia la sátira amable de ciertas personas y costumbres, como en Lo procés de les olives, aunque lejos de la implacable actitud del Jaume Roig de L´espill.

                A veces se ha contrapuesto el círculo o tertulia de Fenollar con el más aristocrático de Berenguer Mercader, miembro de un linaje de importantes servidores de la monarquía, como una especie de prefiguración de la renaixença d´espardenya con la de guant blanc. Lo cierto es que la creación literaria y artística ha interesado a las gentes de estas tierras desde hace mucho.

    

                Imagen tomada del blog.enfocamp.es