ANUNCIOS DEL FINAL DE LOS TIEMPOS. Por Víctor Manuel Galán Tendero.

23.02.2025 10:36

              

               En la Baja Edad Media se generalizó la creencia en el final casi inminente de los días de la humanidad sobre la tierra, el término de los tiempos que anunciaba el juicio universal. El pensamiento apocalíptico fue alimentado por catástrofes como las oleadas de peste que golpearon Europa desde 1347. En el reino de Valencia encontramos elementos de esta manera de concebir los acontecimientos en obras tan interesantes como el Dietario del capellán de Alfonso el Magnánimo, en cuyas entradas podemos leer varias noticias acompañadas de lúgubres reflexiones. La violencia desatada contra las comunidades judías abría un horizonte inquietante:

               “En el año de la Natividad de nuestro señor Dios de 1391, en domingo, a 9 días del mes de julio, fue destruida y saqueada la judería de la ciudad de Valencia por los cristianos de la mencionada ciudad, y murieron más de trescientos judíos en el saqueo. Los restantes fueron bautizados y convertidos a la santa fe cristiana. En cuatro días se bautizaron, entre judíos y judías, entre niños y niñas, en la dicha ciudad, más de cinco mil en número que eran judíos; y todos tomaron el bautismo y vinieron a la santa fe cristiana. Y demostró ser cosa divina, pues en todo el reino o en la parte del mismo, a una hora, fueron saqueadas todas las juderías del reino de Valencia.”

               Otros hechos revelarían que todo obedeciera, quizá, a un plan divino:

               “En el año de 1392, el día de la Natividad de la gloriosa Virgen María del mes de septiembre, hubo una gran señal en el monasterio de Poblet, a hora de media noche, de tantos y tan grandes truenos, relámpagos y lluvia, que parecía que el mundo debiera perecer. Y el rayo hirió el campanario, rompió una campana, destrozó la pared del campanario, horadó la cubierta de la iglesia e impactó contra el altar mayor; hizo mucho daño y mal en el mencionado monasterio.”

               A pesar de los pesares, el autor se condujo de manera más serena a la hora de interpretar otra catástrofe:

               “En el año de la Natividad de 1396, lunes, a 18 del mes de diciembre, día de la Expectación de la gloriosa Virgen María, a la hora que repicaban a misa suelta en la sede de Valencia, hubo tan y tan grande terremoto y tan espantoso en todo en el reino de Valencia, que derrocó iglesias, castillos, casas y lugares. E hizo tanto y tan grande daño y mal en todo el reino que fue cosa de grandísimo dolor, daño y perjuicio.”

               Con todo, el terrorífico seísmo no se adjudica a ninguna muestra apocalíptica, quizá porque el autor lo consignó mucho más tarde. Por otra parte, sabía que de tales interpretaciones podían sacar provecho los elementos descontentos contra el poder, algo que se comprobaría posteriormente en los agitados tiempos de las Germanías.

               Fuentes.

               Dietari del capellà d´Alfons el Magnànim. Edición de Vicent Josep Escartí, Valencia, 2001, pp. 45-46.

               Adaptación al castellano actual de Víctor Manuel Galán Tendero.